Esperando la Normalidad

 

Si el discurso del presidente en el Congreso llamo la atención por abandonar el tono conciliador, por profundizar la grieta, por alinearse decididamente con la vicepresidente, quien, no olvidemos lo puso allí. Alberto Fernández pareció un alumno dando una lección frente a su Profesora y mentora, abandonando el tono conciliador, dejando el rol de moderador dentro de la dupla presidencial, intentando imitar (sin lograrlo por supuesto) a Cristina.

Parece que la Pandemia solo hizo prorrogar  por un año el inicio de las acciones que el Frente para Todos tenía programado para cumplir los planes de Cristina. Prorroga peligrosa, pues un año es el 25 % del mandato, y aunque los tiempos judiciales en Argentina son lentos, la situación de la familia Kirchner y demás implicados en casos de corrupción están avanzando. Avance que llega a un fallo contundente, producto de la contundencia de las pruebas, y que alcanza no solo a Lázaro Báez, sino también a sus hijos, transformados tempranamente en cómplices por su padre, en algún caso, según declaración de su propio hijo, sin tener la edad suficiente para pesar la magnitud y consecuencias que la complicidad en delitos graves podía traerle. Situación tensa por demás para Lázaro, pues no es ya solo su cabeza, sino la de los hijos. Esto por si solo pone un condimento esencial que podría hacer tambalear la posición pétrea que mostro hasta aquí el amigo y socio de Kirchner.

En la misma semana, ahora frente al Juez (en teleconferencia) tuvimos los argentinos la oportunidad de ver a la Cristina original, ratificando su condición de profesora en la materia, de las trincheras, muy alejada de la civilización, faltando el respeto a la autoridad, a la investidura. Justo quien debiera sumar al respeto de las Instituciones, pues preside una de ellas. Aportar al orden, respetando el Orden Jurídico que juro cumplir en su asunción como vicepresidenta de la Nación y presidenta del Senado. Falto el respeto a todos los argentinos por la contradicción de sus argumentos, en algunos pasos de su discurso, con argumentos infantiles propio de un vendedor de feria y no de lo que sería una abogada que debió rendir en su carrera las materias que hoy niega. Solo recordar que comparo la antigüedad de la división de poderes republicano con la invención del automóvil. Hay que recordarle a la vicepresidenta que el Derecho Romano es más antiguo aun  y sigue teniendo vigencia en nuestros días. Habría que contestarle  con un viejo dicho: “no hay que cambiar lo viejo por lo mozo, ni lo cierto por lo dudoso”

El tono y contenido de la declaración de Cristina ante la Justicia es incivilizada, irrespetuosa, imprudente. No tiene argumentos  o no puede defenderse, y decide que la mejor defensa es un buen ataque. Un ataque desmedido, que solo se puede explicar de una manera. Al igual que Lázaro está comprometida la situación de sus hijos, en particular de su hija, que no tiene fueros pero si tenía 6 millones de dólares en su caja de seguridad sin declarar, y eso también es lavado de dinero, como los hijos de Lázaro Báez, le cabria una pena de por lo menos 5 años. Aquí la explicación de quien no puede defenderse ni puede defender a sus hijos. La desesperación es muy mala consejera, y por lo que se ve Cristina sigue apostando a los mismos métodos casi en un estado de locura.

Como dice Einstein: “un loco es aquel que hace las cosas del mismo modo y espera un resultado diferente”. Los argentinos debemos tomar conciencia que estamos en vistas de superar la Pandemia. Ahora deberemos abandonar el estado de locura que nos trajo hasta aquí, para no cometer errores como nuevos cuando ya son viejos errores.

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