Yo le contaba a ella en el asiento de la plaza que vi una serie muy interesante por la imaginación. En una nave espacial tripulada, muy avanzada como el Principito, recorrían planetas para encontrar diversas formas de vida. La curiosidad humana es insaciable. Pero hubo un capítulo que me llenó de ternura. Resulta que llegan a un lugar donde solamente estaba habitados por dos ancianos, habían sido felices y solamente esperaban el ocaso. Los tripulantes los conectaron a una máquina de retrotiempo y pudieron observar, él hombre apuesto y ella bellísima ahi entre ambos, solos en el universo pero felices, vivían la vida sin peligros, solamente se amaban a cualquier hora del día y en cualquier lugar de ese paraíso. El capitán les propuso, en vez de esperar la muerte, aunque artificialmente si querían volver para siempre hacia aquellos años de juventud y felicidad. Dijeron que si, encantados. Entonces le prepararon una burbuja tecnológica preservada contra todo peligro y los conectaron en MODO ETERNIDAD. En las pantallas se los podía ver exuberantes y colmados de ellos mismo, corrían, volaban volvían a ser lo que el tiempo les fue quitando. Cuando la nave despegó, la tripulación estalló en aplausos al ver tanta dicha, ventura y amor. El comandante recordó: son ancianos, están conectados, pero se sienten con toda la vitalidad. Y ella me dijo, yo tambien estoy conectada!!!. Me llamó la atención, la miré y le dibujé un signo de interrogación….Si, me dijo, mis manos están conectadas a otras manos que siempre me sostienen, son como la batería de mi alma. Me eché hacia atrás y comencé a escucharla. Vea joven, yo tuve una infancia muy feliz, pero muy feliz porque vivíamos en el Médano. Yo tenía a mi papá, mi madre y dos hermanos. No faltaba la tertulia, el pan casero, las grandes fiestas cuando todo era sano, cuando el mundo no se contaminó. Desde pequeña yo era el amor de mi padre, vivimos un romance entre el cielo y la tierra, el llevaba una finca pero nunca le faltó tiempo para jugar conmigo, correr por las viñas, volar barriletes, me contaba cuentos nos pintábamos de crepúsculos, y encendíamos la luna, espejo de nuestras travesuras. Mi papá era algo así como un dios, fui creciendo; eramos los más ricos del vecindario..pero afortunados de felicidad por el trabajo, la gratificación, la autoridad paterna, la fuente de la dicha. Cuando cumplí los quince, una ave negra lanzó un estrepistozo graznido premonitorio; recuerdo que por la noche había llovido, de repente mi padre trató de tirar con el tractor un camión cargado de bolsas de cebolla, patinó, volcó y quedó aprisionado por la inminente muerte. Corrí desesperada, alcancé a tomarlo de las manos y antes de su despedida, me niego a decir estertor, me dijo: ¡Hija, no te suelto, nunca te voy a soltar. que tragedia!!atiné a decir por decir algo. No le voy a contar la vida que tuve, ha sido difícil, pero cada vez que me enfrentaba a la maldad, a la atribulada contingencia de esos momentos que creemos que es el último, yo siento en mis manos las manos de mi papá. Me cargan de energía, me sacan del pantano, que a él se lo llevó puesto. Sabe!! lo siento en mis manos, yo le clamo, no me sueltes y siento que me aprieta afirmando que nunca me va a soltar. No he podido superar la culpa ciega del inconsciente cuando me repica que mis manos deberían haberlo salvado, pero cada vez que me vienen a visitar esos fantasmas, sus manos me acarician, me serenan, me sostienen y puedo sentir el aliento caliente del precipicio vivo!!!porque ni yo puedo traerlo hacia mí aunque no lo suelte, pero él jamás me suelta. Entonces dejeme soñar como esos ancianos eternos de lo que ud me ha contado, porque desde ese momento fatal, se produce la epifanía, el milagro de que mis manos son sus manos salvadoras, redentoras. Déme sus manos!!…digame que siente?…ehhh, sii, seguramente, me interrumpió diga que siente o que no siente!!!!. le digo la verdad? siento las manos tibias de una mujer. Nada más señora. Muy bien me dijo, se acordará de mi y se fue.

Cuando volví a mi casa mi viejo estaba sentado en el patio. Hijo me llamó!!!dame una mano para ir al baño..vos sabes que me cuesta un poco…lo tomé de la mano sentí una vibración y lo abracé con el alma. Mientras lo llevaba, el viejo me preguntó que pasa?..nada viejo..solamente le quiero decir que nunca le va a faltar mis manos y me turbó su respueta: no hijo!!!mis manos te sostienen a vos y siempre será asi. Entonces recordé inmediatamente lo que esa señora me dijo en el banco de la plaza antes de partir:…adios joven, usted se va a acordar de mi!!!. Y desde ese momento yo siento que mis manos, nunca están solas.                                   jc malis.

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