En una charla improvisada con un amigo, debatíamos sobre los problemas de nuestro país, que por ser tan diversos, generan serias dificultades en su análisis y escasas posibilidades de sacar conclusiones claras y compartidas. Aun así creo que es posible determinar algunas causas de esos problemas,  que sin duda se demuestran por las consecuencias que esos errores provocan con el tiempo, todas negativas porsupuesto, a personas e instituciones, además del tiempo perdido, que es una oportunidad que pasa y no vuelve más. A qué argentino podría no interesarle el tema, pues nuestras vidas están condicionadas por esos problemas. La imposibilidad de hacer realidad un proyecto de vida personal, familiar o social, que implican una frustración en sí mismo, hasta poner en riesgo o perder la vida misma, a causa de la inseguridad o el des manejo durante la Pandemia, etc. Que argentino no esta hastiado de nuestros problemas o lo ha estado en algún momento, y ese hastío llevarlo a decisiones diversas, como dejar de participar en política o tan extremas como irse del país.

Aquí un par de causas, que en mi humilde entender, son responsables de parte de nuestros problemas.

Gracias al  decidido interés de Carlos Saúl Menen de ser reelegido, se llama a convención Constituyente en 1994, para hacer realidad el sueño de una sola persona, ya que este tenía una mayoría suficiente como para torcer el brazo a la minoría e imponer tal llamado en el Congreso de la Nación. Gracias a que muchos convencionales se la tomaron en serio, además de  la reelección, se establecieron una serie de innovaciones que nos ponían en el camino del desarrollo y el progreso. Una de ellas es la Coparticipación, y fue tal la importancia que se le dio en aquella asamblea, que deja un mandato al Congreso de la Nación que dice: ¨antes de octubre de 1995, este deberá dictar una Ley de Coparticipación que garantice la igualdad de derechos y oportunidades a cada argentino, viva en La Quiaca o en La Antártida¨. Van a cumplirse ya 25 años de violar nuestra constitución por parte del Congreso, han pasado gobiernos de todos los colores, con mayor responsabilidad sobre aquellos que tuvieron mayorías automáticas que aprovecharon para aprobar Superpoderes), negándoles a los argentinos esa igualdad de oportunidades y derechos. La Ley Coparticipación, es una ley científica que establece la distribución  del dinero de los impuestos según las necesidades, y hace cargo de esa ejecución a quien está más cerca del problema. Así deja una parte a la Nación para resolver los temas de su jurisdicción, una parte a cada Provincia y de esta una parte a cada Municipio. Así los problemas son resueltos según la jurisdicción con los recursos que tiene asignados. Este ordenamiento en el uso de los recursos públicos según las necesidades, y con responsabilidades especificas por parte de la Nación, las provincias y los municipios, permiten dar soluciones rápidas y efectivas. También dejan en evidencia la eficacia y la eficiencia de cada jurisdicción para hacer realidad el mandato constitucional de dar igualdad de derechos y oportunidades a cada argentino sea cual fuere su residencia. La realidad es que no solo se viola la Constitución hace 25 años, sino que la Pobreza y la Desigualdad han crecido indefinidamente desde hace 25 años también. Un agravante de esta triste realidad es que el Estado ha dispuesto de cada vez más recursos en estos 25 años  y sin embargo somos cada vez más pobres. Y lo más terrible de todo, es que al no cumplirse con el mandato constitucional, no podemos saber los argentinos quienes fueron los responsables, si el nivel nacional, provincial o municipal. Así los argentinos pagamos los impuestos para vivir mejor y vivimos cada vez peor, y las consecuencias: las personas perdimos en nuestros proyectos, perdimos el tiempo y perdimos el dinero y a la vez los responsables todos sueltos. Esto dicho muy por encima, pues las pérdidas son tan graves como la frustración de no poder estudiar, por ejemplo, o no acceder a  la salud y hasta pagar con la vida. Hasta aquí a ningún gobierno le convino cumplir con los argentinos y la Constitución. Pero vemos ejemplos en nuestro país, donde hay Ley de Coparticipación y se cumple, no solo se han desarrollado mas, sino que también han desarrollado más lógica y equitativamente sus territorios provinciales, tal el caso de Córdoba, Mendoza, Santa Fe, donde vemos ciudades importantes distribuidas en todo el territorio. En contraposición aquellas provincias que no tienen ley de coparticipación, tienen grandes capitales y un interior escuálido, por supuesto todo con servicios y desarrollo deficitario. La conclusión: es más barato un voto en las cercanías que a distancia. Para el caso de San Juan, 1 kilometro de pavimento  puede concitar entre 500 y 1000 votos en el gran San Juan. En cambio esa misma obra en Valle Fértil, Jáchal, Iglesia, Calingasta u otros departamentos alejados puede concitar no más de 50 a 100 votos. En resumen los votos en las elecciones son más baratos en los grandes conglomerados, más allá de las condiciones de servicios o desarrollo en  general. Esta es la puerta de entrada al atraso, la pobreza y el subdesarrollo.

También sirve como ejemplo de la misma causa el cono urbano de Buenos Aires, con servicios deficitarios, y subvencionados crónicamente para ganar elecciones. Estos servicios tienen subsidio del doble y el triple comparado con el interior. Esta condición también gana elecciones a costa del atraso, la pobreza, llegando a pagar con la vida de los Ciudadanos, tal el caso de once. Y la vida de los argentinos se decide en las elecciones de Buenos Aires.

Otra causa es la reelección, el pecado de Menem, bueno uno de ellos. La reelección hace que quien gana las elecciones, sea en la Nación, la Provincia o el Municipio, ponga todos los recursos en una sola dirección: ganar la próxima elección. Esto es en orden: el recurso humano (todos los habitantes, sea del Municipio, de la Provincia o de la Nación), el recurso tiempo (los 4 años), y el recurso económico (los impuestos que todos pagamos). Así resulta que,  una Constitución que garantiza la igualdad de oportunidades y derechos para todos los Ciudadanos, al ser violada termina sirviendo a los intereses de uno solo (y los cómplices que lo acompañan), al contrario del espíritu constitucional. No es casual que las mismas provincias puedan compartir los dos vicios: no hay ley de coparticipación y haya además reelección indefinida. Un caso paradigmático fue San Juan en manos de Gioja, que violo la Constitución para tener un tercer mandato. Gracias a Dios no pudo como hubiera querido también Menem, violarla de nuevo para reelegirse indefinidamente.

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