Este sabado vuelve la señora Mirtha Legrand a conducir su histórico programa desde hace muchos años, más de lo que uno suponga, en distintos canales, ahora en el 13, después de un período infausto por la pandemia y porque se le murieron los dos hermanos, sumiendola en la depresión. El programa fue conducido por su nieta, que le dio el impulso vital de la juventud pero no pudo ganarle una sola vez a su competidor de telefe, quien tuvo la picardia de hacer un programa opuesto tomado de uno de los defectos de la diva que nunca deja hablar al invitado, en cambio en el programa Podemos hablar, combatieron el acartonamiento y todos pueden hablar, desahogarse y emocionarse hasta las lágrimas.

Pero ella vuelve, ¿que trae de nuevo? nada, absolutamente es ella nonagenaria con su estilo, sus invitados haciendole caso a Constancio C Vigil, mientras más viejo más tenemos que trabajar. Tiene su ego, como todos, se ha mantenido bien, envejece bien, no lo quitemos errores que ha cometido…porque una vida en televisión como Neustand, dan pie a que las personas se equivoquen. Y vuelve porque se aburre, el aburrimiento es el beso de la muerte. Además…el programa la motiva para leer los diarios y esa actividad la mantiene informada y no le deja morir la memoria cuando el olvido empieza como el avance del desierto a hacer estragos en la persona.

Y nada más..no da para más la realidad de un país que se refleja en la señora que como dice Ortega todos tenemos un siglo de vida aunque no lleguemos porque ha sido nuestro siglo..ella, Mirtha Legrand vuelve con un siglo de recuerdos y olvidos.

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