Cierto día hablando en el parlamento el primer ministro héroe de la segunda guerra mundial, estaba haciendo una ferviente alocución y no le gustaba que lo interrumpieran. En ese momento una diputada de la oposición decidió interrumpirlo. le dijo, mire ministro, si Ud fuera mi marido yo le podría veneno en el te.

Churchill sin perder la flema y parsimonia que tienen los ingleses, se sacó los lentes, la miró y le contestó: y si y fuera su marido me tomaría ese te!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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