Los aviones, los helicópteros,  son naves espaciales que si bien no se salen de la atmósfera no se les puede quitar ese rango: son naves que requieren pilotos preparados con gran cantidad de horas de vuelos, toda una tripulación, que tengan la misión de volar por encima de los océanos, de las montañas y de toda la geografía siempre tratando de vencer a la inexorable gravedad.

Hoy las máquinas, ni hablar de los juguetes bélicos que impactan objetivos con rayos láser de una precisión matemática, piloteados o conducidos por control remotos, son la joya de la tecnología cada vez más veloces, más suntuosos y desarrollados; pero en pleno siglo XXl también se caen, muriendo la tripulación y el pasaje.

En esta provincia hay dos hechos dolorosos que recordamos y que siempre están ligados a helicópteros. El primero en mencionar es el que se cayó en Valle Fértil apenas despegó y que trajo como consecuencia la muerte de la diputada Margarita Ferrá de Bartol, luego quizás por impacto de aquella caída la muerte prematura del diputado Daniel Tomas.

Aquí todos sabemos que la causa de la caída donde iba el ex gobernador José Luis Gioja fue no aplicar lo que dice el reglamento en este caso, no se aconseja el despegue de estos aparatos en las horas crepusculares. No obstante el ex gobernador dio una orden, difícil de contradecir, y se vino a pique causando muertes, heridos y salvando por milagro la vida de Gioja, quien usaba en ese momento este vehículo con fines políticos proselitistas: dos errores de consecuencias irreparables.

La investigación del siniestro trajo como resultado lo de siempre, la verdad en el medio de la nada y la familia de Margarita Ferrá, todavía está tratando de litigar por la muerte de la diputada, en este caso contra del estado, pero lo peor pasó y las consecuencias son irreparables.

El otro caso producido en la década de los 90, cuando empezaba justamente, fue el accidente que sufrió el helicóptero donde viajaban el piloto Licciardi, el empresario Jorge Enrique Estornell y dos personas más, todos murieron. Un domingo por la mañana durante el gobierno del doctor Carlos Enrique Gomez Centurión, sin hoja de ruta, sin plan de vuelo, volaron hacia Calingasta, recordando la anécdota, cuando Estornell le pidió al piloto que fueran por el cauce del rio, y Licciardi le contestó, no, sobra plata (potencia), pero el cerro el buitre no tuvo piedad y la nave se precipitó de la peor manera porque cayó golpeando en el cerro y descuartizando a todos los tripulantes.

En ese tiempo el ex gobernador me dijo textualmente: no hay que hacerse problemas por el esclarecimiento del hecho, ya que la Fuerza Aérea me ha dicho que ellos pueden detectar hasta si uno de los pasajeros estornudó, dando a entender que no se les escapaba absolutamente ningún detalle.

Han pasado 30 años, tiempo suficiente para saber qué pasó, ante un piloto tan experimentado como Licciardi, y no sabemos absolutamente nada, todo quedó en eso, en la nada.

Y pensar que con Chincul aquí se armaban aviones otras de las actividades que el viento se lo llevó, perdiendo mano de obra, capacitación y autoreferencia internacional.

Ahora no hubo ningún accidente, pero el avión sanitario de la provincia, por cuestiones que todavía no se esclarecen bien, subieron a un camionero de 43 años que venía infectado con el covid/19 y que causó mucho susto en la población porque obviamente hablar de ese virus es hablar de la casi muerte para algunos la muerte para otros y la muerte segura de la economía nacional, casi nada, casi todo.

La persona que hizo todo lo posible para subirlo es su hermana una médica reumatóloga que utilizando mecanismos de contactos amiguistas pudo lograrlo pero no se quedó en esa situación disponiendo de una plaza del avión sanitario, se involucró irresponsablemente atendiendo a su hermano infectado y aislado, dándole de comer, llevándolo al baño, subestimó la enfermedad y se infectó, bebiendo de su propia medicina.

Acto seguido, se fue a florear irresponsablemente por ahí, como diciendo el que quiera contagiarse, aquí estoy. Ahora Está internada aislada, procesada y odiada. Esta situación de mucha negligencia, desencadenó la bronca de la mayoría de la población que exigió poner el castigo a la altura del crimen y se buscó el fusible, en este caso debía ser la ministra Venerando. Despues hubo improvisación porque echaron a dos médicos que repusieron, detuvieron a dos personas que liberaron casi inmediatamente y todo por el estilo.

Como aquí la historia se escribe con el rumor, comnzaron a fluir videos de todos los colores, muy típico de esta provincia siempre ha sido asi…de bajo vuelo en todos los ordenes.

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